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	<title>En el Pozo</title>
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	<description>Escépticus, Recepcionista de Noche</description>
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		<title>LA OTRA CARA DE LA TORTILLA</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Sep 2010 08:35:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enelpozo</dc:creator>
				<category><![CDATA[ELUCUBRACIONES]]></category>

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		<description><![CDATA[LA OTRA CARA DE LA TORTILLA M e siento como un viejo; ahora es cuando comprendo eso de que “la vida enseña”, o eso otro de que  “más sabe el diablo por viejo que por diablo”; cada vez me revienta más esos jóvenes, y otros no tan jóvenes, que se la dan de estar de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=141&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration:underline;">LA OTRA</span></strong><strong><span style="text-decoration:underline;"> CARA</span></strong><strong><span style="text-decoration:underline;"> DE LA TORTILLA</span></strong></p>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top">M</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align:justify;">e siento como un viejo; ahora es cuando comprendo eso de que <em>“la vida enseña”</em>, o eso otro de que  <em>“más sabe el diablo por viejo que por diablo”</em>; cada vez me revienta más esos jóvenes, y otros no tan jóvenes, que se la dan de estar de vuelta de todo y se creen que aquellos que ya peinamos canas somos algo así como unos carcamales que “<em>no saben de</em> <em>qué va la historia”</em>. En lugares en los que existe la miseria, todavía se conserva el respeto hacia los mayores; la gente mayor ha vivido más y ha aprendido más acerca de la vida, del alma humana, del comportamiento del hombre y por eso le es reconocido un saber, un conocimiento, que desemboca en el respeto. Es posible que aquellos que pertenecemos a un grupo que pasamos de los 50 no sepamos manejarnos con Internet, o con una video consola y que la palabra  “iPod” le suene como a hipo, que no sepamos qué es un botellódromo o que no usamos piercings <em>,</em> pero, al igual que nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos e incluso los abuelos del mismísimo Abraham, acabaron conociendo el alma que se esconde dentro del humano ser, y ese conocimiento lo alcanzaron tras una vida de varapalos, de amores, de celos, de hipocresías, de risas y lágrimas, de miedos y agravios. El ser humano que habitó la tierra en tiempos de Mari Castañas y que cazaba con palos y piedras y el ser humano que maneja Internet, teléfono móvil o saca al perro a cagar en la acera del vecino, adolece de los mismos fallos de fábrica. Es un ser egoísta (requisito indispensable para la supervivencia en tiempos de crisis). Aún cuando ha intentado refinar ese comportamiento y le ha sido impuesto el renunciar a ese egoísmo en favor de cooperación comunal para solventar los problemas, el egoísta que subyace en su interior aflora cada vez que tiene ocasión: nos convertimos en hipócritas.</p>
<p style="text-align:justify;">            En estos tiempos de falta de respeto hacia todo y hacia todos, principalmente de los jóvenes, hace falta que nos marquemos un objetivo común, que nos haga creer en que <em>“la unión hace la fuerza”</em>, nos impliquemos en sugestionarnos y auto convencernos de que hay unos valores que respetar. Es necesario.</p>
<p style="text-align:justify;">            Aquellos que conocimos los años del dictador y que nos involucramos en las corrientes liberales, más como una moda que como un convencimiento, pero que en aquellos días nos lo creíamos a pies juntillas, y que no obstante pensamos que lo mejor que le pudo pasar a España es que llegara esta democracia, asistimos con tristeza a esta España que se ha convertido en un corral de imbéciles con “derechos”, de falta de respeto, de niñatos que se merecen que les calienten el <em>“jato”, </em>de políticos corruptos, que hacen el agosto sin importarles lo más mínimo aquellos a los que representan, de parlamentarios que faltan al respeto a sus contrarios tildándoles de traidores, o de asesinos o vaya usted a saber qué cosas, de televisiones que idiotizan, con sexo, con gritos para hacerse oir, de personajillos ignorantes que se convierten en ídolos, de criticones, que como cuervos necesitan descarnar a alguien para sobrevivir y ofrecer mierda a aquellos que, a su vez, necesitan de dicha mierda para alimentar sus cerebros enfermos.</p>
<p style="text-align:justify;">            Hace 40 años una persona sin saber leer ni escribir, trabajando desde los 14 años era  un “adulto” de pleno derecho, una persona respetable y respetuosa; hoy día, a menudo (demasiado a menudo), un universitario, un licenciado o un diplomado con 30 años sigue siendo un “papa frita”.</p>
<p style="text-align:justify;">            Hay que volver a hacer la Revolución:  Políticos interesados en sus propios partidos y en sus propios intereses, sólo en desgastar al enemigo político de turno: ¡Fuera!. Quiero que se impliquen todos, sean de la ideología que sean. No quiero que le den pávilo a justificación alguna que haga posible la vuelta de otro energúmeno cargado de mala leche, de brazo en alto y bigotillo ridículo, que se crea un iluminado.</p>
<p style="text-align:justify;">            Religión sólo para quien quiera practicarla. ¡Fuera ¡ Nada de tratar de inmiscuirse en política, <em>“zapatero a tus zapatos”</em>, y no va con dobleces. Ya tenemos bastante en la vida civil con hipócritas barrigas llenas para que vengan ahora éstos de sotana, que se creen en posesión de la verdad, con imposiciones.</p>
<p style="text-align:justify;">            Medios de des-comunicación interesados en desacreditar al político de pensamiento contrario y enaltecer al de pensamiento afín, periodistas de pacotilla que necesitan del escándalo para vender, ¡Fuera!,. Más información verídica y más cultura. Menos series con palabras soeces y malhabladas.</p>
<p style="text-align:justify;">            Aquí deberíamos de caber todos, sólo hay que cumplir estos requisitos: Respeto, Educación y <span style="text-decoration:underline;">Libertad responsable</span>, y los que no cumplan, condenarlos al ostracismo como poco.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro día hablaremos del gobierno.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Escépticus</em></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/enelpozo.wordpress.com/141/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/enelpozo.wordpress.com/141/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=141&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>EL GILIPOLLAS</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 16:41:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enelpozo</dc:creator>
				<category><![CDATA[HISTORIAS VERDADERAS]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante todo quiero decir que el término &#8220;Gilipollas&#8221;, tan usado de forma peyorativa por todo el mundo, no lo uso con ese mismo significado; quiero darle un sentido asimilado al de &#8220;petimetre&#8221;, &#8220;pijo&#8221;, &#8220;tonto&#8221;. El vocablo &#8220;gilipollas&#8221; en sí suena mal, lo sé; por este motivo puntualizo el sentido en el que lo empleo y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=134&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffff00;">Ante todo quiero decir que el término &#8220;Gilipollas&#8221;, tan usado de forma peyorativa por todo el mundo, no lo uso con ese mismo significado; quiero darle un sentido asimilado al de &#8220;petimetre&#8221;, &#8220;pijo&#8221;, &#8220;tonto&#8221;. El vocablo &#8220;gilipollas&#8221; en sí suena mal, lo sé; por este motivo puntualizo el sentido en el que lo empleo y creo que se ajusta más al personaje que quiero describir. No tengo a esta persona por un gilipollas en el sentido en que todos lo emplean. Una vez aclarado ésto os cuento&#8230;&#8230;&#8230;.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#0000ff;"> </span></p>
<table style="text-align:justify;" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td align="left" valign="top"> </td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align:justify;">Tengo que admitir que después de todo aquel imbécil que a diario me atosigaba no era tan malo como yo creía. Eso sí, pijotero hasta la saciedad si que era el tipo, además de un cursi. Durante años tuve que soportar sus cejas enarcadas sobre su mirada escrutadora. Las cejas como cepillos en uve invertida, con aquellos flecos de vellos que él se empeñaba en erigir constantemente mientras abría los ojos como platos en una mirada directa hacia los tuyos. Siempre tenía que matizar algo en referencia a lo que estabas haciendo en cada momento; nunca estaba conforme de cómo lo hacías. No pasaba una vez junto a ti que no tuviera algo que reprocharte. No sólo a mi menda sino a cualquiera de mis colegas. Cuando bajaba en el ascensor ya venía con sus ojos, de ave de presa, auscultando todos los rincones de la recepción buscando algún renuncio para dar rienda suelta a su onanismo mental. Aquel canijo narigudo, cual Nasón, pagado de sí mismo, no tenía mayor afición que intentar dejarte claro en todo momento de que eras una cucaracha al lado suyo. Como todo buen mitómano, creíase un fenómeno tocado por don especial. Era un enamorado de la cultura, de lo exquisito; huía de lo chabacano, de lo vulgar, no quería nada con el plebeyo, aunque no lo manifestase abiertamente. Si le hablaba a todo el mundo de usted, no la hacía sólo por educación, que también, sino mayormente para guardar las distancias; aquel petimetre de amanerados ademanes llenos de afectación y de culillo respingón no quería que la plebe se tomara confianzas.  Sólo admiraba a aquellos que despuntaban en las artes. Era amigo de muchos de ellos y conocía todavía a más, aunque sólo fuese de pasada. Guardaba como oro en paño un cuaderno enorme, con tapas de cuero donde tenía dedicatorias personalizadas manuscritas por algún que otro Premio Nóbel, escritores de reconocido prestigio, actores, escultores, pintores y demás especímenes vinculados al acervo cultural  mundial, eso sí, de primerísima, primerísima, primerísima fila, ya que hasta para eso tenía buena boca el tío. Lo malo de todo ésto era que él se creía uno de ellos y miraba por encima del hombro, cuando la larga pituitaria a lo Cyrano de Bergerac que tenía se lo permitía, a todo hijo de vecino que él consideraba que no alcanzaba la marca que había dibujado en su propio listón cultural, aunque mucho dinero tuviera; por lo menos aquí era honrado el muy pijo.</p>
<p style="text-align:justify;">A medida que le fui conociendo pude darme cuenta de que era un tío listo, pero que no tenía nada de inteligente. Tenía  una conversación fluida y fácil, buscando las palabras adecuadas y rebuscadas y estando a la altura de cualquier conversación. Creo que se le pegaba al oído cualquier tema que escuchaba, faltándole el tiempo para llegar a casa y beberse la enciclopedia para luego soltarle la retahíla a alguien, saliendo triunfante por la puerta grande, cual Séneca. Pero de nada le sirvió tanto conocimiento, ya que luego me demostró que no sabía utilizar dicho conocimiento para nada útil, además esa fachada de suficiencia dio paso a una imagen de debilidad, rayando en cobardía, que lo convirtió a nuestros ojos en un auténtico “papa frita”. No lograba imponer esa autoridad de que hacía gala; nadie le tomaba en serio. Todos le obedecíamos, a priori; pero luego la querencia hacía que volviéramos por nuestros viciados modos de hacer las cosas a sabiendas de que él sólo quería poner puntillas y no solucionar problemas. Agravose la cosa, como ya veréis. Contrató a un administrador en quien, como “papa frita” que era, apoyose cual muleta, delegando en su persona  todo el peso del negocio mientras él se dedicaba en su despacho a aparentar, y a creerse, que era él quien llevaba las riendas: <strong><em>“Dime espejito mágico ¿no</em></strong><strong><em> es verdad que soy un fenómeno</em></strong> <strong><em>y que soy el mejor?”.</em></strong> El administrador era de calaña tal que se cumplió al pie de la letra aquello del “lobo al cuidado de las ovejas”, doy fe de ello. Si el menda de mi jefe era un tonto sin maldad, del administrador puedo decir que era un auténtico hijo de mala madre. Era la Maldad personificada; hacía daño sólo por hacerlo, y encima se recochineaba; ya os contaré más adelante.</p>
<p style="text-align:justify;">Ante la pasividad del Gilipollas, y dándose cuenta de ésto mismo, el maligno fue adueñándose del poder; algo así como el Richelieu de la película de los tres mosqueteros. El disponía los turnos, él pagaba las nóminas, concedía los permisos, negociaba los convenios en nombre de la empresa…. Mientras tanto el Pijo atusábase los ricitos y enarcaba las cejas cómicamente en un gesto que intentaba que fuera de suficiencia, queriendo aparentar una sensación de dominio.</p>
<p style="text-align:justify;">Como muestra de la autoridad de uno frente a la del otro valga un ejemplo: El administrador de marras caracterizábase por su afición al gin-tónic; se tomaba diariamente en su despacho como mínimo un par de ellos, eso sin contar alguna copa de coñac mañanero y algún Fra Angélico tras el café de después del almuerzo, para la buena digestión, como él decía. Por supuesto que, aunque el Gilipollas, que era gilipollas pero no tonto, lo sabía, por lo que había que disimular y que no le cogieran in fraganti; así que tenía coaccionado a los camareros para que bajo cuerda le trajeran el suministro alcoholífero; y los camareros temiendo las represalias del Cabrón consentían de forma que pareciera compadreo más que miedo, no dándole información alguna del chantaje al Gilipollas, que no pintaba nada a pesar de ser el jefe.  Una vez se hincó entre él y un amigo una botella de brandy “Luis Felipe”, que valía en la época 150.000 Ptas. y el camarero para no tener problemas ni con él ni con el Gilipollas la rellenó con vino dulce para que pareciera que la botella del rico y caro néctar continuaba llena. La gente le tenía miedo, ya que te puteaba y no podías acudir al Gilipollas, porque luego no tenías su respaldo, ya que el mencionado canijo de la nariz larga eludía mojarse.</p>
<p style="text-align:justify;">El Cabrón era de derechas, aunque esto quizás no tenga nada que ver, ustedes mismos. Había estado en el seminario, aunque luego no cuajó como representante del Altísimo, aunque por sus dotes de camaleón daba la talla; ¡qué buen sacerdote hubiera sido el muy cabrón!. Como buen facha que se preste estaba vinculado tanto a la Semana Santa que llegó a ser presidente de la Unión de Cofradías, además de pregonero de la Semana Grande varias veces. Era un auténtico hipócrita el Hijo de Tal, como Dios manda. Tenía el niñato tal dominio del arte del camuflaje-teatrero que la sonrisa era totalmente franca, mostraba una predisposición total a la confidencia y sus ademanes eran aparentemente generosos y agradables. A parte de su trabajo en la administración del hotel llevaba la gestión de nóminas y seguros sociales de alguna que otra empresa, entre ellas las de un colegio de religiosas, por lo que de vez en cuando aparecía por allí una de ellas en compañía de una novicia. El hipócrita las recibía con una sonrisa tal que se mojaba de saliva las orejas. Ellas le decían: <strong><em>“Que agradable eres Fulano”.</em></strong> El se pavoneaba y mostrábase ruboroso bajando la vista cual niño bueno. Se refería a ellas como “mis monjitas”. También pasaban por allí algún que otro sacerdote preguntando por el bueno del menda. También he de decir que un par de veces, que yo sepa, intentaron calentarle el jato; por lo visto no a todo el mundo engañaba y parece ser que había sembrado vientos en alguna parte.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando acudía a la firma del Convenio Colectivo, éste casi nunca lograba firmarse en tiempo y forma, ya que él, bajo la permisividad que ostentaba en representación de la empresa en la patronal y con su condición fascistoide, se dedicaba a jugar a la guerra contra los sindicatos, no importándole lo más mínimo otra cosa que su afán de confrontación y era usualmente el único que se oponía, sólo por llevar la contraria, a todas las condiciones de mejora en el nuevo Convenio. Por su causa la firma del Convenio Colectivo se retrasaba, luego, en su despacho comenzaba el regodeo, como anteriormente dije. Con acento teatrero comenzaba a recitar en voz alta y engolada, para que le escuchásemos, el último parte de la guerra civil española: <strong><em>“En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejercito rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado&#8221;</em></strong>. Terminaba con una carcajada. Era un auténtico cabrón. Sólo pensaba en su batalla personal contra los que el consideraba enemigos suyos.</p>
<p style="text-align:justify;">El hotel tenía un restaurante, que desde siempre había estado cedido en alquiler a un particular. El hipócrita, conociendo la forma de pensar del pijo, logró trajinárselo para que fuera directamente el hotel quien explotara el mencionado restaurante, ya que a través de minuciosos cálculos había llegado a la conclusión de que era rentabilísimo. El cursi del Gilipollas, selectivo con la clientela y como sabemos huyendo de la plebe,  soñó con convertir aquel restaurantillo en Maxim’s. Imaginábase frecuentando el lugar a la flor y nata de la ciudad. Así que puso manos a la obra. No renovó el contrato a quien tenía antes la concesión del mencionado restaurante, gastose un dinero ganso en reformarlo, contrató a un reconocido chef e hizo traer a un engominado maitre de Sevilla, se confeccionó una carta en la que ni Dios sabía que era aquello y en la que sí se entendía el elevado precio. A la inauguración acudió lo mejorcito de la alta sociedad, el Gilipollas no cabía dentro de sí. De toda esta manada de gorrones pocos acudieron más por allí, sólo algún que otro en contadas ocasiones. La clientela del hotel, en su mayoría trabajadores con dietas, tuvieron que emigrar a la hora de las comidas a otros lares cercanos más económicos. En el ”Maxim´s” sólo entraban  las ratas (sic). Para colmo de males había contratado el “fenómeno” (léase, el Gilipollas) a unos hermanitos de camareros, que a pillastres no les ganaba nadie. Las cajas de bebidas salían por la puerta trasera como si al contrabando se dedicaran. Entre el maitre del tupé engominado y el mismísimo chef se encargaban de ir vaciando la despensa, sacando las piezas de carne casi a hombros. Todos éramos conocedores de tal expolio, menos el Cabrón y “el-que-todo-lo-sabía” (vuélvase a leer, el Gilipollas), él se dedicaba a ir a comprar al cash, que además tenía que ser uno que estaba en Sevilla, en fin caché que quería el menda. No se preocupaba de saber si se vendía o no se vendía, para eso estaba el ogro, él a lo suyo, a comprar lo que le dijeran. Además, el Cabrón, al igual que ocurría con los camareros en el abastecimiento de priva, también con el cocinero tenía un tráfico de platos preparados que se llevaba a su casa. Y chitón, que no se entere nadie.</p>
<p style="text-align:justify;">El “cursi de altos vuelos” (reléase el Gilipollas) tuvo la genial idea de convertir el salón principal del hotel en un piano-bar. Se hicieron las obras pertinentes, se puso una coqueta barra circular en el mismo y compró un bonito y caro piano. Los fines de semana venía un pianista para deleitar con sus melodías al barman, ya que ni las moscas osaban pasar por allí; alguna que otra cucaracha sí que lo hacía por cierto, paseándose sobre la bolsa de cacahuetes que se guardaba bajo el mostrador. Real como la vida misma, oiga. El único que vaciaba las botellas era el mencionado hipócrita. Para más inri el barman era un tipo que metía la mano en la caja; era tan inocente que no se daba cuenta que allí no había apenas dinero que llevarse, por lo que se acabó notando el mangoneo y acabó en la calle. Por cierto, ya que viene al pelo, otro de los camareros, con cierto parentesco con éste último, se dedicaba a desvalijar el cajetín de la cabina de teléfonos, con lo que la familia estaba al completo, entre los hermanitos de marras y éstos dos&#8230;¡vaya de la playa!.</p>
<p style="text-align:justify;">Para darle caché a la movida del mencionado piano-bar el gilipollas acabó consintiendo a que un grupo de señoras de la jet set local pasaran las tardes jugando al bridge. Sólo algunas de ellas tomaban un café, el resto agua (del grifo, claro). Con sus aires señoriales acudían a recepción para que se les pusiera con tal o cuál número de teléfono, o para que le localizásemos una farmacia o para cualquier cosa, e incluso se permitían enviar al mozo de equipajes a algún recado. Hubo que ponerles mala cara. Llegaron incluso a quejarse de nuestro comportamiento. Jeta hay que tener. Y gilipollas para prestarles oídos. En fin.</p>
<p style="text-align:justify;">El “manipulador” llegó a conseguir del Gilipollas que las dos telefonistas (una era hermana suya, del Cabrón, claro) fueran cambiadas a otras ocupaciones, eso sí con el sueldo de telefonistas. A una la puso como auxiliar administrativo, a turno partido (para joderla más), en su mismo despacho y a la otra (adivinen cuál) la puso de directora comercial, a turno completo. A ésta última le habilitaron una habitación como despacho para que leyera el periódico durante las ocho horas de su trabajo, ya que entre leer el periódico y salir a tomar café con su marido, que la esperaba en el bar de la esquina se pasaba el día. Lo juro.</p>
<p style="text-align:justify;">La auxiliar administrativa tenía que aguantar las insinuaciones obscenas del cerdo, que con las dos copitas de más la babeaba con promesas de un cambio de turno a mejor si a accedía en ciertas pretensiones poco honorables. La misma cantinela había tenido con otra buena compañera a la que acosaba y que acabó marchándose por ésta y otras cuestiones que no vienen al caso. Un auténtico hombre de Dios, sí señor. ¡Cabrón!.</p>
<p style="text-align:justify;">A una camarera de pisos con contrato eventual, a la terminación del mismo, le llegó a decir que, o le pagaba el finiquito y no la llamaba más, o bien si ella no lo reclamaba siempre tendría la puertas abierta. El Gilipollas sin enterarse; aunque he de decir en honor a la verdad y en favor del Gilipollas que cuando al cabo del tiempo se le hizo sabedor de tal comportamiento ordenó que le pagaran lo correspondiente a la trabajadora; pero al Cabrón no le hizo el más mínimo reproche. Quizás el Hijo de Tal tenía cogido por los huevos al petimetre por algún asunto de números con Hacienda o con otros socios a los que quizás estafaba. Ésto no lo sé.</p>
<p style="text-align:justify;">Ante esta situación, como podréis comprender, el negocio iba resintiéndose de tal manera que el crack parecía cuestión de tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">El hotel había nacido como consecuencia de la vocación hacia esta actividad del padre del Gilipollas. Este señor, que lo era, por lo que me han contado, había dedicado su vida tanto a los fogones como a la gestión hotelera. Tuvo dos hijos, uno de ellos es éste que nos ocupa y otro que trabajaba para la Administración y vivía en Madrid. Los dos hijos eran herederos del negocio. El de aquí viviendo en el hotel y viviendo del hotel, ya que éste le servía de plataforma para codearse con gentes a las que él hacía objeto de su condición. En su afán cultural llegó a ser fundador y director de un reconocido festival de cine, con lo que su prestigio estaba doblemente reforzado, siendo un hombre admirado por aquellos que íntimamente no le conocían. Sin embargo sus propias amistades se permitían ciertos comentarios jocosos, incluso confidenciales con nosotros mismos,  a cerca de su condición de pijo-gilipollas, además de quitarle protagonismo en la gestión del evento y otorgársela a aquellas personas de quiénes supo rodearse y que trabajaban en las sombras. ¡Si supiera ésto madre mía!, le da un supergilisoponcio. El siempre tan suficiente y mirándonos por encima del hombro y sus amistades haciéndonos confidencias de este tipo hacia su persona.</p>
<p style="text-align:justify;">El hotel, por lo tanto, era propiedad de estos dos hermanos. La mala gestión del mismo unido a la también baja ocupación de la hostelería en general, que comenzó tras la Expo de Sevilla 92 y que fue agravándose, todo hay que decirlo, hizo que el de Madrid se planteara la venta del negocio; para lo cuál envió un emisario, su propio hijo, parte interesada también por motivos de herencia. El Gilipollas se resistía a la venta y el hermano y sobrino presionaban para ella. Esto llevó a un ligero enfado entre ellos. Y aquí entra en escena el Cabrón, que viendo la posibilidad de pescar en aguas revueltas, toma partido por parte madrileña, intrigando descaradamente, contándole a través del teléfono a la otra parte en litigio historias íntimas del Gilipollas, engordadas y aderezadas con un poco de morbosidad, poniéndole en antecedentes de sus gestiones; lo hacía incluso ante nosotros mismos, que asistíamos asombrados ante la poca vergüenza del tipo aquel. Parece ser que se hacía a la idea de que si el hotel era vendido a la parte que deseaba el sobrinísimo él se veía como director. No se le encogía el ombligo de mentir y cuchichear a través del teléfono poniendo verde al de las cejas hirsutas. Y todo esto delante de nuestras narices.  Le daba lo mismo, pasaba de nosotros haciéndonos confidentes involuntarios de sus manejos sabiendo que tenía la sartén por el mango. Era suficiente el tío.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Ay! , amigos. Las vueltas que da la vida. El súper fenómeno del Gilipollas al fin se decide a la venta; pero matiza que se hará a otra empresa, no a la que quería el súper sobrinísimo. El SúperCabrón ve peligrar su sillón de director y ante la cabezonería del Gilipollas decide cambiar de bando. Ahora asistimos perplejos cómo zalameramente se acerca besando la sombra del Cursi y rajando continuamente del Sobrinín, con el que al final rompe relaciones y acaba como el Rosario de la Aurora.</p>
<p style="text-align:justify;">Como he dicho anteriormente, el Gilipollas no era mala gente, casi siempre nos atendió correctamente, nunca tuvimos problemas con las nóminas y podía hablarse con él. Sólo le acuso de Pijo, de mirarnos desde las alturas y de esconder la cabeza bajo el ala favoreciendo a veces a unos en detrimentos de otros. Por otro lado intentó vender el hotel haciendo prometer a los compradores que respetarían los puestos de trabajo de los empleados, quería quedar bien con su conciencia de hombre de bien. Hasta para eso fue un ingenuo, aunque supongo que realmente nuestra situación tras la venta le importaría un comino. El hotel fue vendido. Al acto de despedida de la empresa saliente y la empresa entrante fuimos invitados todos lo empleados. Nos reunieron en el salón del Piano-bar y tras unas breves palabras del Gilipollas diciendo que nuestros puestos estaban garantizados, a continuación tomó la palabra una representante de la empresa entrante dándonos la bienvenida a la cadena a la que perteneceríamos a partir de ahora y reafirmaba el respeto por nuestros puestos de trabajo. Todos nos hicimos ilusiones de pertenecer a una cadena que, suponíamos utilizaban métodos modernísimos en hostelería; venían poco menos que de las galaxias. La memoria frágil de aquella hija de perra hizo que no recordara la promesa de la seguridad de nuestros puestos de trabajo. A la semana siguiente fueron despedidas todas las camareras de piso, camareros del restaurante, mozos de equipaje y se cerró la lavandería, despidiendo a todas sus empleadas menos a una. Un año después de la venta del hotel sólo quedan de los antiguos empleados seis de ellos, incluyendo entre los mismos a un empleado de mantenimiento, dos recepcionistas, un polivalente (recepcionista-mantenimiento), la gobernanta (que era una camarera de pisos/pelotillera) y una limpiadora-camarera de pisos.</p>
<p style="text-align:justify;">Actualmente le están haciendo la vida imposible a uno de los más antiguos recepcionistas para ver de echarlo, al igual que lo han estado intentando con la otra recepcionista. Son claros casos de “mobbing”.</p>
<p style="text-align:justify;">La misma persona que nos dio la bienvenida quitose la careta al siguiente día. Resultó ser una tiaca de malos modales, apoyada por una súper gorda recepcionista traída de Sevilla y convertida en jefa de recepción, que creía verse también como directora. Le dolía ver que siendo la jefa de recepción cobraba menos, con diferencia, que cualquiera de los subordinados suyos. Hoy las dos ya no trabajan para la cadena de las galaxias. Fueron despedidas. Me alegro. No hay agradecimiento para los perros.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Ah! de cadena de súper galaxias ni mijita, no sabían ni dónde tenían la mano derecha, os lo digo yo, que después de tantos años de esto entiendo un poco.</p>
<p style="text-align:justify;">Si se nota que estoy dolido con el Gilipollas no es ni más ni menos que porque siempre andaba con esos aires de suficiencia y al final por su mala gestión, demostrando que era un “papa frita”, nos vimos todos en el paro. Del Cabrón ni merece la pena hablarse, ya que si bien el fue la mala hierba que provocó la caída de la empresa, a quien correspondía la responsabilidad última era al Gilipollas. Pero he de concluir, que en el fondo, el Gilipollas no me parece mala persona, sino sólo eso, un gilipollas. Después de ver cómo se trabaja en la mayoría de las cadenas hoteleras puedo asegurar que le han hecho bueno. Una pena, sí señor.</p>
<p style="text-align:justify;">Si alguien al leer ésto identifica a los personajes de quien hablo, se dará cuenta de que todo lo que he dicho es la auténtica verdad punto por punto. Si quien lee esto es el Hijo de Puta, que le zurzan, y si es el Gilipollas, espero que no se enfade y recapacite y por una vez se mire el ombligo; estoy seguro de que del mangoneo de los hermanitos camareros, engominado maitre y chef, así como de las intrigas del Cabrón no sabía ni jota. Pues bueno para que se entere y baje de la nube de los dioses donde él mismo se ha encumbrado. Todavía habría muchas más cosas que contar, pero lo indispensable ya está dicho. De lo personal mejor no hablar porque es duro saber lo que se dice por ahí, y más cuando quien lo vierte está cargado de veneno y, a pesar de lo poco creíble, duele. Vaya que si duele.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">________________________________________________________________________</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><em><span style="color:#ffff00;">Escépticus</span></em></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/enelpozo.wordpress.com/134/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/enelpozo.wordpress.com/134/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=134&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>EL HOMBRE DE VERDE</title>
		<link>http://enelpozo.wordpress.com/2010/06/30/el-hombre-de-verde/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 17:28:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enelpozo</dc:creator>
				<category><![CDATA[HISTORIAS VERDADERAS]]></category>

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		<description><![CDATA[El hombre vestido de verde Hablando con algunos colegas, algunos coinciden en contar alguna que otra historia de fantasmas, y es que no hay hotel que se precie que no tenga a su ectoplasma vagando por pasillos en penumbras y departamentos silenciosos en la madrugada. Esta historia que os voy a contar, y que conste [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=132&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;">El hombre vestido de verde</span></strong><strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Hablando con algunos colegas, algunos coinciden en contar alguna que otra historia de fantasmas, y es que no hay hotel que se precie que no tenga a su ectoplasma vagando por pasillos en penumbras y departamentos silenciosos en la madrugada. Esta historia que os voy a contar, y que conste que a mí los fantasmas más bien me la refanfliflan, es auténtica y la viví yo en persona.</p>
<p style="text-align:justify;">            En el hotel que comencé a trabajar, y en el que permanecí durante más de 18 años, había un elenco de camareras de piso que, no se si era fruto de la casualidad, pero la mayoría eran solteras, con androfobia y estrechez, siendo la mayoría de una edad más que madura; sólo una de ellas, que yo recuerde, era viuda. Avanzo esto de la soltería porque no se si con el celibato, la falta de riego vaginal influye sobre las neuronas y, éstas a su vez, en alucinaciones. Lo cierto y verdad es que en cierto momento una de ellas, F, creo que la decana, comienza a decir que hay un individuo que la persigue por los pasillos y al que le tiene miedo, ya que el menda en cuestión no le habla, pero la mira y desaparece por algún recodo, cual espectro burlón. Al principio, aquello sonaba a broma, pero a medida que se repetía la versión de la susodicha, empezamos a temernos que alguna alteración mental comenzaba a afectar a F y que una manía persecutoria la dominaba. Al cabo del tiempo F terminó teniendo una baja permanente por enfermedad y acabó mentalmente como si de un vegetal se tratase. Sólo pasó unos pocos años, cuando otra camarera, L, repite la misma historia, sólo que ahora le añade color, ya que el perseguidor viste con un traje verde. Aquello fue el colmo. ¡Otra vez la misma historia!  Un día, estando éste que os cuenta en turno de mañana en recepción junto con R, el mozo de equipajes, hace acto de presencia  L, muy alterada, diciendo que el tío de verde la persigue. R y yo nos miramos y esbozamos una sonrisa de incredulidad, tratamos de hacerle ver que era fruto de su imaginación y R se ofreció a acompañarla; pero en ese momento señala justo a mi lado y grita:</p>
<p style="text-align:justify;">—    ¡Míralo! ¡está ahí!</p>
<p style="text-align:justify;">—    ¿Ahí, dónde?</p>
<p style="text-align:justify;">—    A tu lado. ¡Míralo!</p>
<p style="text-align:justify;">—    Tranquilízate mujer, aquí no hay nadie.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Madre de Dios! Aquella mujer estaba desvariando. R y yo nos miramos, esta vez con cara de preocupación, aquello no era para bromas. Al final L no acabó como F, pero sí está como el agua que los sesos no le regían bien. Aquello fue muy comentado entre el personal, y sirvió de morbosa comidilla por cierto tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">      Aunque ésto que ocurrió a continuación no tuviera nada que ver con el “hombre de verde”, merece la pena añadirlo a lo anterior, ya que también es algo extraño que le aconteciera a otra de las camareras de piso: MC, que aunque, a decir verdad, no las tenía todas consigo, mentalmente hablando, podría decirse que era una persona llena de rarezas, pero muy trabajadora y su vida se desenvolvía del trabajo a casa y de casa al trabajo. En cierta ocasión MC, a la salida del trabajo, un día de lluvia, salió sin despedirse, cosa harto rara en ella. Al cabo de unos minutos me asomo al ventanal, que se encontraba en el despacho del director, anexo a la recepción, para ver el aguacero que caía en ese momento y cuál es mi sorpresa cuando veo a MC en la esquina de enfrente, bajo la intensa lluvia, sin paraguas y para colmo se había situado bajo el canalón que se encontraba sobre ella. Era patético, estaba empapada y el grueso chorro le caía sobre la cabeza, poniéndole el pelo, por el que chorreaba el agua, pegado sobre la cabeza y la frente. Estaba tensa, mirando en todas direcciones, como esperando a alguien que no llegaba, la cara seria y ajena a todo. Entré de nuevo en la recepción y al cabo de un par de minutos me asomé otra vez; pero ya MC no estaba. Al día siguiente se lo comenté a mi compañero de recepción, J. Y me dijo que casualmente el la había visto aquella misma tarde cerca de su casa (de él), mirando entre los coches aparcados, como buscando algo o a alguien. A partir de aquel momento, MC ya no vino más al trabajo. Ni siquiera vino para decir que ya no vendría más. El director fue personalmente a su casa a convencerla de que volviera, pero ella no consintió. Sus compañeras fueron a visitarla y no consiguieron hablar con ella, se refugió en su habitación y  les atendió un familiar, el cual, preocupado, tampoco supo contarles lo que le sucedía. MC nunca más salió de su casa. A día de hoy, casi 20 años después MC continúa en su casa encerrada sin salir. Nunca supimos qué le ocurrió.</p>
<p style="text-align:justify;">            Tengo una prima hermana, T, que, para más INRI, se adaptaba al perfil de soltería y que también estuvo trabajando en aquellos años de camarera de pisos en el mismo hotel. Después de mucho tiempo, cuando nos encontrábamos, hablábamos del hotel y de nuestras historias, y salía a relucir este caso extraño. Un día, tras un buen rato hablando, se puso seria y me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;">—    Primo, tengo que decirte una cosa.</p>
<p style="text-align:justify;">—    Dime.</p>
<p style="text-align:justify;">—    Yo también vi al hombre vestido de verde.</p>
<p style="text-align:justify;">Me dejó de piedra. Mi prima es una persona totalmente normal. No sufre ningún tipo de padecimiento mental ni ninguna rareza que no sea perdonable. ¿Cómo podía decir semejante barbaridad?</p>
<p style="text-align:justify;">—    A ver, a ver. Aclárame eso.</p>
<p style="text-align:justify;">—    Bueno, nunca he querido contarlo porque se que es increíble, y a parte de que os rierais de mí, tenía miedo de que me pasara lo mismo que a las otras. Le he visto más de una vez. La primera vez que le vi, me extrañó observar que un cliente se metía en una habitación que en teoría estaba vacía. La puerta estaba abierta y me dirigí a allí para ver si se había despistado. Entré en la habitación, y me quedé helada, allí no había nadie. Me asusté, iba con un traje verde y llevaba una maleta en la mano. En seguida me acordé de la historia de marras y salí rápidamente de allí. No quise decir nada por miedo. En otra ocasión volví a verlo. Hizo exactamente igual, se metió en una habitación que estaba libre, llamé a R para que me acompañara con un pretexto y cuando entramos en la habitación no había nadie.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Yo no creo en historias de fantasmas, pero alguna duda me asaltaba; así que cuando algunas veces me tocaba el tuno de noche, me decía a mí mismo que la mejor manera de demostrarme que la razón estaba por encima de la superstición era que, de madrugada, me animaba a recorrer los pasillos vacíos y en penumbras con la esperanza de <strong><span style="text-decoration:underline;">no</span></strong> encontrarme con el hombre vestido de verde y confirmar de que los fantasmas no existen. Nunca me encontré con nadie; pero tengo que confesaros que en la garganta un nudo de aprensión sí que tenía.</p>
<p style="text-align:justify;">Que os conste que lo que acabo de contaros es totalmente verdad, así como las iniciales de los nombres de toda la gente que os nombro.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Escépticus</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">PD: Dedicado a mi amigo Moi. El ya sabe por qué.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/enelpozo.wordpress.com/132/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/enelpozo.wordpress.com/132/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=132&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>CUANDO RUGE LA MARAÑABUNTA</title>
		<link>http://enelpozo.wordpress.com/2009/04/29/cuando-ruge-la-maranabunta/</link>
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		<pubDate>Wed, 29 Apr 2009 04:12:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enelpozo</dc:creator>
				<category><![CDATA[RÍPIOS]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya están aquí, han regresado, son más y peores que el año pasado. Es una especie en expansión, la crisis les alimenta, lejos de acotarles les da fuerza para propagarse cual virus de la gripe española. Han crecido en número, así como en la virulencia de su comportamiento. Se agarran a las ofertas, impuestas necesariamente, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=116&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ya están aquí, han regresado, son más y peores que el año pasado. Es una especie en expansión, la crisis les alimenta, lejos de acotarles les da fuerza para propagarse cual virus de la gripe española. Han crecido en número, así como en la virulencia de su comportamiento. Se agarran a las ofertas, impuestas necesariamente, como ladillas ávidas de sangre. El <strong><em>“ganao”</em></strong> nos invade. Fagocitan, beben lo que les echen, regurgitan, rompen, gritan, se desgañitan cantando y haciendo palmas, pululan a todas horas por todas partes. A la hora de ser exigentes no les gana nadie, van de <strong><em>“enteraos”,</em></strong> quieren ser <strong><em>“gente de mundo”,</em></strong> <strong><em>“pa eso pago ¿no?</em></strong>.<span>  </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Son las 3:00 de la madrugada, mientras sus padres duermen la mona, un grupo de adolescentes yacen, como caídos de la azotea, en dos de los tresillos que hay en el hall. Parece que forman parte de una escultura surrealista: un hombro por aquí, una pierna por allá. Algunos con los pies sobre la mesa baja del conjunto, otro, con la espalda en el asiento y las piernas sobre el espaldar, se afana en porculear con el teléfono móvil; una chica, de apenas trece o catorce años, a la que las hormonas ya llaman a su puerta, flirtea <span> </span>arrojándole el cojín a un chico, que adopta una apariencia de desgana rayando en la vagancia, mientras resopla, como si hubiese subido al Empire State por las escaleras; pura pose, se hace el interersante. Del grupo se escapa constantemente unas risitas leporinas, que penetran en mis oídos como un chirrido; esto es Abu Ghraib II, no hay quien lo soporte. Antes de aterrizar en el sofá han pasado por el billar, al que curiosamente ahora le faltan dos de las bolas, han esparcido cáscaras de pipas por toda la entrada principal y ahora han derramado las escurrajas de dos vasos, rompiéndolos, <span> </span>que se encuentran sobre la mesa donde descansan sus pies. Les he llamado al orden dos veces, más porque me miran en tono de vacile, dando la impresión de que me pierden el respeto, que porque me importe un adarme. Las dos veces se disculpan en tono de cachondeo y cuando me vuelvo de espaldas vuelven a las suyas. Tiro por la calle de en medio, cojo papel y boli<span>  </span>y me dirijo al gilipollas del pearcing y pelo púa, que se las da de ser el macho piara. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">O me dices qué habitación tienes y el nombre de tu padre o ya estás cogiendo la puerta.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Y ezo por qué, zi yo no he hecho ná.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">No me importa, quiero que me digas tu número de habitación y el nombre de tu padre, ya que si no me lo dices, voy a pensar de que no estás aquí alojado y que te has colado de la calle, con lo que te marchas por las buenas o llamo a la Guardia Civil.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Con abatimiento y exquisitas palabras, dignas de un adolescente actual, al que la cultura le sale por todos los poros del cuerpo acaba por susurrar:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Bale, mi habitación eh la cuatrojientocincuentaydó y mi padre je yama Fulano e Tá.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Voy a comprobarlo, y como sigáis con el vacile llamo a tu padre y le digo lo que está pasando.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Güeno, pero yo no he hecho ná, zon etta gente.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">A los demás les pido lo mismo, que al ver como el <em><strong>“boss”</strong></em> se raja, también ellos <strong><em>“cantan”.</em></strong> Me voy al ordenador y hago como que compruebo los datos. La táctica surte efecto, se han quedado de piedra. No pasan ni cinco minutos y la escultura surrealista se descompone; cada uno tira hacia su habitación. Después de todo, no quieren que los bestias de sus padres se enteren.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ahora suena el teléfono, miro la pantalla de la centralita y veo que llaman de la 345.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Recepción, dígame.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Es una voz femenina:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">¿Oiga? Le yamo de la trejientocuarentayjinco. Mi marío ha vomitao y lapuetto to perdío. ¿Me pue jubí una fregona.?</span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Sí, señora, ahora mismo.</span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dejo todo lo que estoy haciendo, me voy acordando de la generación póstuma del tío del vómito y de su mujer y cojo una fregona con agua y detergente. Subo a la habitación, y cuando me abren la puerta, me encuentro a una mujer de unos cincuenta años, en bragas y sujetador, fofa, con michelines y los pechos como dos sacos<span>  </span>semillenos de arena, que descansan en el prominente estómago. En la cama un capullo en calzoncillos, hecho un ovillo, con los ojos cerrados y cara de ser la primera vez que salta en paracaídas. La mujer balbucea una disculpa, que no escucho, ya que le dejo la fregona con tó sus túos<span>  </span>y me marcho.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">No acabo de llegar a la recepción, cuando suena, de nuevo, la centralita.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Recepción, dígame.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Jí, le llamo de la quinientobeintitré. Aquí en el pajillo hay una jartá de porvo blanco. Eh para cudté lo jepa y mande a que lo limpie.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0 0 0 36pt;"><span style="font-family:Mangal;"><span><span style="font-size:small;">—</span><span style="font:7pt &quot;">    </span></span></span><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ahora subo, gracias.</span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Subo y al llegar al pasillo veo que han vaciado un extintor. El suelo, las paredes, los cuadros y todo en un espacio de diez metros de pasillo está como si de un molino se tratara.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Me voy a la recepción y paso del tema, ya está bien por hoy. Mañana será otro día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ya os había contado en “<strong><em>La Gallina de los Huevos de Oro”</em></strong>, que estos tipos de establecimientos, dedicados sólo al aspecto físico y no a la calidad del servicio, se verían abocados a tener que subsistir a base de abaratar precios y recoger toda la maraña de España. La crisis ha acelerado el proceso. El año que viene puede que estemos cerrados y otro macro hotel preocupado sólo del decorado, recogerá esta mancha de chapapote que se extiende por todas partes. Lo siento por todos aquellos que tenemos un puesto de trabajo. El que avisa no es traidor. La marañabunta ruge, y de qué manera amigos.</span><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><strong><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Escépticus</span></span></em></strong></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/enelpozo.wordpress.com/116/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/enelpozo.wordpress.com/116/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=116&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>EL DILEMA DE UN RECEPCIONISTA</title>
		<link>http://enelpozo.wordpress.com/2009/04/17/el-dilema-de-un-recepcionista/</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 02:17:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>enelpozo</dc:creator>
				<category><![CDATA[HISTORIAS VERDADERAS]]></category>

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		<description><![CDATA[    Para aquellos que alguna vez hemos hecho de la recepción de un hotel de ciudad un tercio de nuestra vida, nos es fácil comprender cuan tediosa puede llegar a ser una tarde de verano si no se producen movimientos de clientes. Así recuerdo aquella tarde en concreto. La recepción donde discurría aquella tarde [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=enelpozo.wordpress.com&amp;blog=3701139&amp;post=110&amp;subd=enelpozo&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-indent:27pt;line-height:150%;text-align:center;margin:0;" align="center"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:27pt;line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Para aquellos que alguna vez hemos hecho de la recepción de un hotel de ciudad un tercio de nuestra vida, nos es fácil comprender cuan tediosa puede llegar a ser una tarde de verano si no se producen movimientos de clientes. Así recuerdo aquella tarde en concreto. La recepción donde discurría aquella tarde de julio estaba en un limbo; alguna entrada de vez en cuando, pitido largo y continuo de la centralita a ratos, para hacer una reserva y poco más. La verdad, es que era de agradecer, ya que en condiciones normales el trabajo era agobiante y para demostrarlo estaba el efluvio que emanaba de las camisas, que aunque me las cambiaba a diario, cuando terminaba mis ocho horas de trabajo estaban mojadas por las axilas; así que por una tarde sabática no me iba a quejar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La recepción era un cuchitril, y para no aplastar las posaderas en demasía, me dedicaba a dar paseítos cortos: cinco pasos hacia la derecha y para atrás, cinco pasos hacia la izquierda y para atrás, y así hasta que harto de tanto paseo acababa con el culo en el asiento. Tamborileo de bolígrafo en la mesa, mirada perdida en derredor y vuelta al paseo de león enjaulado. Estaba en éstas, cuando el siseo de las hojas de cristal de la puerta principal al abrirse me hicieron estirar las vértebras y agarrarme al socorrido bolígrafo, no sin antes empujar con el dedo corazón de mi mano derecha el puente de mis gafas para ajustarlas y adoptar una postura de dominio y prestancia. El hombre que entró no me pareció acorde con tanto protocolo, era más bien sencillo y con apariencia de haber aterrizado allí por algún despiste. Era corpulento, de unos treinta años; tenía el cabello algo largo, por encima de las orejas; vestía un niki celestón y vaqueros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em>—Buenas tarde</em>.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Buenas tardes. Dígame, ¿en qué puedo ayudarle?</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em>—Soy policía</em> — Mientras decía esto, me enseñaba una cartera abierta en dos, donde en una de las dos mitades podía verse la placa, un escudo de la policía, metálico, dorado; en la otra mitad, tras una funda de plástico, la credencial, con su foto. No me paré mucho tiempo en leer lo que ponía allí; pero podía apostar a que era auténtico. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em> ¿Puedo hablar con el director?</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">—Pues en este momento no se encuentra, aunque volverá en breve.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">—Bien, en ese caso volveré en media hora. Hasta ahora.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Hasta luego. </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Tras varios tramos recorridos de punta a punta del mostrador, suena de nuevo la puerta, avisando de la entrada de un nuevo personaje en escena. Se trata del director, que entra, como siempre, y como ya he contado en otra parte, enarcando las cejas peludas, en “V” invertida, sobre unos ojos con bolsas, que escrutan en mi dirección como buscando algo que reprochar. Este cómico gesto acentuaba más aún, si cabe, la ganchuda nariz, que contribuye a que el conjunto de su afilada faz, enmarcado en una cabecita de donde colgaban unos semiplateados  ricitos,  a que su similitud con un buitre leonado fuera más que un simple parecido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>Escépticus, ¿ha habido alguna novedad?</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em>—Pues, sí. Ha venido un inspector de policía preguntando por usted. Volverá dentro de un rato.</em> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>Bien, avíseme cuando venga. Estoy aquí, en mi despacho.</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al cabo de unos quince minutos reaparece el de la <em>“pasma”</em>; se acerca hasta el mostrador y antes de que hable le interrumpo:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—El director ya ha llegado. Un momento, por favor.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Gracias.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Me dirijo al “<em>buitre leonado”</em>, que ya había oído la conversación y simulaba no haberse enterado. Vuelve a alzar las cejas; los ojos como platos, hundidos entre los pliegues de los párpados y la nariz hacia arriba:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em>— ¿Sí?, Dígame Escépticus</em>.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>Le decía que ahí está de nuevo el inspector de policía.</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">— ¡Ah! ¡Sí! Dígale que pase.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Le indico al secreta que puede pasar, mientras yo, discretamente, me alejo de la entrada del despacho, para demostrarles educadamente que no pensaba enterarme de lo que hablaban; aunque me comía por dentro las ganas de saber qué misterioso afán había traído al poli.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Pasados unos minutos, “<em>el de la pituitaria en ristre”</em> me reclama a su despacho, y le indica al policía que me ponga en antecedentes:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Bien, el asunto que me ha traído aquí es el siguiente: dentro de unos días, no sabemos cuándo, vendrá a alojarse un individuo, al que venimos siguiendo desde hace tiempo. Su nombre es Fulanito de Tal. Vendrá sin reserva, aunque sabemos que vendrá a alojarse aquí. La idea es que desde este momento usted tenga dispuestas tres habitaciones contiguas, de las cuales la de en medio será para el tipo en cuestión, y las de los lados serán para ocuparlas nosotros. Necesitamos que nos dé la llave de la habitación reservada para este hombre para nosotros intervenir el teléfono e instalar equipos de seguimiento. También nos dará las llaves de las otras habitaciones para que el equipo de la policía que esté a la escucha se releve sin tener que pasar por recepción a recoger las llaves. Se quedarán allí a partir de mañana. En el momento en que haga su entrada el pájaro, usted avisará a mis compañeros. Cuando llegue el día de la salida, usted le preparará su factura como a cualquier cliente y ya está.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">   Eso es todo.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—De acuerdo. Voy a ver qué habitaciones se prestan para ese cometido.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Me acerco al planning de habitaciones y veo que las mejores son la 226, 227 y 228</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Le entrego las llaves al inspector y dejo nota para los siguientes relevos, para que estén al tanto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> Una hora más tarde entran dos hombres con sendos maletines en la mano, sin mirar hacia la recepción si quiera, se dirigen hacia uno de los ascensores. Me imagino que se tratan de los del <em>“C.S.I.”</em>de marras<em>.</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al día siguiente, por la tarde, cuando vuelvo a entrar de turno, le pregunto al colega al que relevo si ha pasado algo. Me contesta que no. Que le parece que en las habitaciones ya están los policías, porque ha visto entrar a un hombre que ha pasado sin saludar y supone que se trata de uno de ellos. Pues sí, seguro que sí.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La tarde discurre con normalidad, hasta las 21:00 horas, en que veo entrar a un tipo con cara de tener úlcera de estómago, con un periódico bajo el brazo y, siguiendo el ritual, sin decir ni pío, se dirige al ascensor. Unos minutos más tarde sale otro, con cara, también, de jugador de póquer. Silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al tercer día, sobre las 19:00 horas, la puerta, chivata, susurra para anunciar la entrada de alguien. Miro por encima de las gafas y veo aparecer a un señor, de unos sesenta años, regordete, con cara beatífica, con traje y corbata, que se acerca sonriente:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>Buenas tardes. ¿Le queda alguna habitación libre, por favor?</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Sí, señor. ¿Qué tipo de habitación desea?</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Es para mí solo. Una individual.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Sí, sí señor, sí es posible. ¿Me presta su D.N.I.?</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Claro que sí. Tenga.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cojo el documento de identidad y leo <em>Fulanito de Tal</em>. ¡Joder! ¡El pringao!. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Yo, muy profesional y sin que me delaten los nervios, hago el procedimiento habitual de check in, llamo al mozo de equipajes, al que le entrego la llave y se marcha junto con el <em>Sr. De Tal</em> a su habitación. Descuelgo el teléfono y marco la extensión 226.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>Sí, Dígame.</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—El señor que estaban esperando acaba de llegar.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Vale, gracias.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Me sentí mal. Aquel hombre parecía buena gente; pero en fin, yo era víctima de los acontecimientos y las apariencias engañan. No sabía por qué le andaban buscando. Igual podía tratarse de un asesino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Aquel asunto me impresionaba, quién iba a decirme que iba a participar en toda una película de acción, y en primera fila nada menos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">No pasa ni una hora desde que el perseguido se aloja cuando vuelve a sonar la puerta. Bueno, esta vez es un conocido. Se trata del propietario de un bar-restaurante cercano, conocido en el hotel y al que yo conocía desde hacía tiempo, incluso antes de trabajar en el hotel. Buena gente. Más que eso: muy buena gente. Hacía tiempo que se dedicaba a la hostelería y el negocio que regentaba le iba viento en popa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—<em>¡Hola Escépticus!</em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—¿Qué pasa tío? ¿Cómo te va?¿Qué, a tomarte una copita en el bar del hotel?</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—No, que va. Vengo a saludar a un amigo que ha llegado hoy.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—¡Ah! Vale. ¿Sabes el número de habitación?</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—No, no me lo ha dicho. Se llama Fulanito de Tal.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">¡Madre de Dios!, aunque no soy creyente. ¡Qué sorpresa! ¿Y ahora qué? ¡Si este tío supiera lo que está pasando!. Me siento mal; ya he dicho que este hombre es muy buena gente. ¡Y no le puedo avisar!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Está en la 227.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—Vale. Voy a subir un momento.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">—De acuerdo.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Nada más perderse tras las puertas del ascensor, me quedo extático. Ha sido un palo fuerte. Tanto es así que mi amigo <em>El León</em> <em>del</em> <em>Andévalo,</em> el mozo de equipajes, que también está al tanto de lo que se cuece, me pregunta que qué me pasa. Cuando le digo quién ha venido a ver al 227 y que se encuentra arriba con él, también se queda boquiabierto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Tras una media hora arriba, el amigo se marcha, no sin antes acercarse a recepción a despedirse, con una sonrisa, como siempre. No me atrevo ni a esbozar un simple gesto recíproco. Me siento como Judas. Todavía, a día de hoy, cuando han pasado más de una década, me sigo sintiendo en deuda con él, aunque él ignora lo que yo sabía. De todas formas, creo que comprendería que yo no le pude avisar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Tras unos días en hotel, y casualmente estando yo en turno de mañana, D. Fulano de Tal bajó con su equipaje, pidió la factura, todo amabilidad y tras pagar religiosamente dejó una buena propina, para más inri.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ahí quedó la cosa. Sólo añadir que poco tiempo después el amigo del bar-restaurante fue detenido en una operación antidroga, cocaína, se dijo, y fue a parar a la cárcel por algún tiempo. Cuando salió rehizo su vida, creo que la experiencia de la droga quedó en el pasado; ahora se busca la vida trabajando tras un volante. Cuando de vez en cuando nos vemos me sigue saludando como siempre, con amabilidad y simpatía; yo le devuelvo el saludo de la misma forma porque creo que le debo algo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Estos trabajos nuestros tan vinculados a la discreción y a la connivencia, tienen esta parte de sombras; la mayoría de las veces sólo te convierten en confidente de adulterios; pero en algunas contadas ocasiones te puedes encontrar con un marrón que te afecte y entonces te sientes entre la espada y la pared: por un lado chivato o no chivato, por el otro Judas o no Judas he ahí la cuestión.</span><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:left;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span style="color:#ffcc00;">Escépticus</span></span></span></em></p>
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